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La Travesía de los Alpes: La Ultima Entrevista

Con Luigi Barzini, corresponsal del diario de Milán “Corriere Della Sera”, se produjo lo que podría darse en llamar "la última entrevista", con la narración completa del vuelo de Chávez, la misma que quedó registrada en las páginas del diario de Milán, “Corriere Della Sera”.

Avion Bleriot luego del accidente

Seguidamente se incluye el contenido del diálogo con Jorge Chávez en la última entrevista:

Presione el botón de la derecha para escuchar: El Diálogo con Jorge Chávez en el Hospital de San Biaggio

“... Hay silencio en el cuarto del hospital donde se encuentra Jorge Chávez.
Luego él mirando a sus amigos preguntó: "¿Y los demás?"

Barzini pregunta: “¿Los demás?...¿Quiénes?”

Chávez responde: “Los otros aviadores. Weymann...”

Barzini dice: “Todos han desistido. Weymann y Farman han salido de Briga esta mañana y se han dirigido a Milán.”

Chávez dice: “¡Ah!...Yo creía...es un día tan lindo hoy...”

Barzini dice: "Quédese tranquilo. Ha vencido usted, sólo usted".

Chávez le dice y le pregunta: "Ha sido duro. No he pasado el Monscera...¿Sabe? ¿Lo sabe Usted?.”

Barzini responde: "Pienso que estaba usted demasiado bajo para superar el Monscera."

Chávez dice: "Nada de eso. Hubiese podido perfectamente elevarme mucho más...Pero no me he atrevido, no me he atrevido. ¿Se acuerda usted qué vientos teníamos el lunes, cuando he sido tan maltratado en el valle de la Saltina?. Pues, ese mismo viento repentino y traicionero..."

Barzini pregunta: "¿Lo agarró de costado?"

Chávez responde: "No, soplaba en todas direcciones...venía por ráfagas, subía, bajaba, formaba torbellinos..."

Barzini pregunta: "¿En qué punto del recorrido lo ha agarrado?.”

Chávez le responde y luego pregunta: "Cuando he comenzado a subir,  había una quietud perfecta...He llegado de lo mas bien hasta el paso del Simplón...El día era tan claro que he podido ver perfectamente el hotel. Proseguí, pues, con plena confianza, enfilando al valle del Krammbach...¿Se acuerda?...Ese valle que bajamos juntos por la mañana con Paulhan..."

Barzini responde: "Perfectamente".

Chávez dice: "He bajado un poco para cubrirme del viento del este..."

Barzini dice: "Lo hemos visto".

Chávez pregunta: "¡Ah!, ¿Eran Ustedes?. He visto un auto que corría..."

Barzini pregunta: "¿Sintió nuestros gritos?."

Chávez responde: "No",... y continúa diciendo: "Pues bien, bajé un poco. Tuve apenas unos golpecitos de viento. Temía algo más serio después de lo que había visto en la mañana. La quietud me siguió acompañando hasta el paso del Furgenn, aquel valle alto que se ve desde la aldea del Simplón".

Barzini dice: "Es el comienzo del paso del Monscera".

Chávez dice: "Precisamente...Estaba decidido a pasar por ahí. Conocía perfectamente la ruta. Había subido dos veces la punta del Pioltone y retenía en mi memoria todos los pasos...Al llegar al Furgenn creía que lo más difícil de la travesía había sido hecho. Pero, un primer chiflón de viento me golpea mientras paso sobre el camino...donde hace las últimas vueltas sobre el valle antes de dirigirse hacia Gondo...¿Me sigue usted?"

Barzini pregunta: "Veo el lugar. ¿Estaba usted muy alto en ese punto?."

Chávez responde: "Más de mil metros. Lo veía como una cintita blanca enredada...Hasta ese momento había volado con dirección al sur. Desde ahí me dirigí hacia el sureste...Pero, tan pronto como me encontré en el paso de Furgenn, entre el Seehorn a la izquierda y el Tschaggmatorn a la derecha, me sentí repentinamente agarrado por el viento...Eran verdaderos golpes de martillo, imprevistos, por aquí, por allá, arriba, abajo...Un infierno. Me parecía rebotar cómo una pelota. Hacía saltos de cincuenta y sesenta metros. ¡Ah! Si el barómetro hubiese podido registrar todo eso, vería usted qué clase de zig-zags marcaría. El viento me aventaba de golpe hacia la tierra y un instante después me agarraba otra vez para arrojarme contra el cielo...Es ahí donde he cansado el aparato. Sentía que el viento me llevaba y me parecía que el aeroplano tuviese que escapárseme de repente. Yo movía los equilibradores, procuraba dar vueltas, salir de esos torbellinos...Era una lucha tremenda y porfiada..."

Barzini pregunta: "¿Se asustó usted?"

Chávez responde: "No."

Barzini pregunta: "¿Y no le hacía a usted ninguna impresión la visión de la montaña y de sus abismos?"

Chávez responde: "No. No pensaba en eso...No miraba abajo...No tenía mirada más que para lo que tenía enfrente de mí, pensando que a unos cinco kilómetros de distancia, estaba el paso del Monscera, alto, abrupto y presentía que no lograría volar por ahí...los vientos lo barrían, penetraban en él... A mi izquierda se abría el valle de Zwischberger que comunica con el Gondo. Es un estrecho desfiladero entre montañas cortadas a pico, encerrado entre el Seehorn y el Pioltone, más feo y más estrecho que el Gondo. Se le ve pasando por el camino. Y me he metido en él...No podía escoger. Tenía que decidirme en seguir...o aterrizar entre las rocas..."

Barzini pregunta: "¿A qué altura volaba usted?"

Chávez responde: "Por encima de los dos mil metros, a dos mil cien tal vez...He dado vueltas en torno al Seehorn y luego penetré en el desfiladero. Tres minutos después, tres largos e interminables minutos, le aseguro, estaba a espaldas del Pioltone y seguía el valle, un poco debajo de las cimas...El viento soplaba bastante fuerte, lo tenía a mis espaldas. Volaba velozmente, tal vez a más de cien kilómetros por hora. Sentía algunas sacudidas, las ráfagas de viento me llevaban cómo una tabla en un mar tempestuoso, pero los saltos eran menores que los anteriores...He recorrido en esa forma unos siete u ocho kilómetros hasta donde el valle se ensancha. Distinguí entonces, abajo y a mi izquierda, al otro lado del valle, la aldea de Varzo. Calculo que estaba a unos mil quinientos metros sobre ella. Las alturas sobre la otra orilla me han parecido más fáciles de sobrevolar y me he dirigido sobre el Varzo, disminuyendo mi altura a quinientos metros aproximadamente, alternando el vuelo planeado con algunos "reprises" (golpes) de motor...Y he hecho bien, porque he encontrado una zona más tranquila. Después de Varzo, he volado siempre sobre la orilla izquierda...He visto a lo lejos el valle de Ossola. Era el final. Llegué allí en un suspiro...Pasé sobre Domodossola, bajando cada vez más. He distinguido el campo de aterrizaje, mucha gente, una gran cruz blanca sobre el grass, la señal de aterrizaje. Luego...luego, usted sabe lo demas".

Barzini dice: "No. Cuénteme hasta el final"

Chávez: "No sé. Bajaba muy bien, bajaba regularmente, un poco en vuelo planeado y un poco con la ayuda del motor para no ser arrastrado por el viento que soplaba...Hacía un aterrizaje normal...Estaba casi tocando el suelo, contento...Luego no sé más. No me doy cuenta de lo que ha sucedido. Lo pienso, pero no puedo recordarlo...Me veo a unos cuantos metros del suelo, en mi aparato...y nada más."

Barzini pregunta: "¿No ha visto usted cuando las alas se quebraban?"

Chávez responde: "No, dicen que se han doblado como las alas de un pichón... ¿Es cierto, Duray?.”

Duray dice: "No hablemos más de esto...Basta".

Chávez calla ....La habitación del hospital queda en silencio.

chavez bajando de su avion

Video: Tributo a Jorge Chávez

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