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La Travesía de los Alpes: Inicio de la Competencia

Los preparativos para la gran Travesía de los Alpes continuaron y en razón del gran número de aviadores que se habían inscrito para participar en la competencia aérea, los comités suizo e italiano, en reunión especial, acordaron seleccionar solamente a cinco de ellos, tomando en consideración sus capacidades y comportamiento en las diferentes competencias donde participaron.

De la relación de aviadores inscritos para la prueba, según el criterio de los Comisarios de la Travesía de los Alpes, se seleccionó a los cinco aviadores siguientes:

participantes

Definidos los cinco participantes y comunicados éstos por los Comisarios, se continuaron con los preparativos finales para el inicio de la competencia y fue así que el viernes 16 de septiembre de 1910, los Comisarios de la Travesía de los Alpes se instalaron en Briga, Suiza, para dar comienzo a la Gran Semana de Aviación de Briga. El aviador peruano Jorge Chávez había viajado con anticipación a Briga, en donde se encontraba desde el 11 de septiembre, supervisando el armado de su avión después de su traslado desde París.

chavezEn el campo de vuelo de Briga se habían instalado cinco hangares, uno para cada participante, que llevaban en la parte superior un letrero con el apellido del participante y la bandera del país al que representaban. Los aviones de los participantes eran cuatro monoplanos, tres Bleriot XI y un Antoinette, y un solo biplano Farman. En el hangar del joven Chávez, figuraba con letras grandes, su apellido “CHAVEZ” y en lo alto flameaba el bicolor rojo y blanco de la bandera del Perú, mientras que en los otros hangares flameaban las banderas de Francia, Estados Unidos de América, Alemania e Italia y se leían los nombres de los otros participantes. Las graderías ya se habían instalado hacia el sur del campo de vuelo, delante del estacionamiento y teniendo al frente la línea de los cinco hangares y el puesto de policía. El campo de vuelo que se había acondicionado, se encontraba en medio de las tribunas y la línea de hangares y su orientación era de Este a Oeste, con una extensión aproximada de 300 metros. El acceso del público se realizaba por la parte Este del campo de vuelo, cerca al camino que discurría hacia el Norte a la ciudad de Briga y hacia el Sur al Simplón. El público asistente aumentaba a medida que transcurrían las horas. La emoción que existía en el público era grande, se reflejaba en los rostros y en las conversaciones que sostenían. Los preparativos en cada uno de los hangares era apreciada por los comisarios y el público; los aviones eran revisados por sus mecánicos y por los mismos pilotos. Se efectuaron algunos arranques de motores, ajustes en los mismos y también vuelos de verificación, lo cual despertaba el ánimo en la gente que se encontraba por el lugar.

Los corresponsales de los diferentes diarios registraban anotaciones de interés y efectuaban entrevistas, mientras que sus respectivos fotógrafos tomaban las mejores vistas de los aviones y sus aviadores. En una de las entrevistas a Chávez, este le manifestó al corresponsal del diario de Milán, el Corriere della Sera, Luigi Barzini , después de haber efectuado uno de sus viajes de observación por tierra y de haber escalado el Pizzo Pioltone y recorrido el paso del cerro Monscera, lo siguiente: “Es necesario que yo vea y recuerde perfectamente todas las características del lugar sobre el cual tendré que volar. ¡Atravesar los Alpes! Es una prueba seria, pero hermosísima”. El joven aviador si que se había preparado para esta difícil prueba. Había realizado un buen trabajo de acopio de información en detalle, las que pacientemente las había ido registrando, por tanto era consciente de las grandes dificultades y de los peligros existentes que debería enfrentar, pero estaba convencido que lograría el éxito. De todos los competidores él era el que mas se había preparado y el que tenía mas conocimiento de la ruta..

El sábado 17 de septiembre amaneció con las condiciones del tiempo nada favorables para la realización de actividades aéreas. Al día siguiente, domingo 18 de septiembre, ocurrió algo que no estaba previsto por los organizadores de la competencia. El Gobierno Cantonal del Valés había dado un decreto que señalaba la prohibición para la realización de vuelos antes de las 16:00 horas, aduciendo la observación del descanso dominical y la santificación del día de penitencia. Precisamente ese Domingo se presentaron excelentes condiciones meteorológicas, las mismas que eran ideales para la realización de actividades aéreas. Esto originó protestas airadas, no solo de los participantes sino también del Comité Italiano, del Alcalde de Domodossola y del público asistente que se había congregado en gran número en el pueblo de Briga para apreciar esta importante competencia. A pesar de la protesta que se había desatado en Briga, la prohibición decretada se mantuvo sin variación, inclusive se llegó a poner guardias de seguridad frente a los hangares provisionales que se habían instalado en el campo de vuelo de Briga, para así impedir que los aeroplanos pudieran ser sacados de ellos para que los aviadores se hicieran al aire. Chávez, muy tranquilo al lado de su amigo Duray, no participó en las protestas e incluso aprovechó el buen tiempo para recorrer en automóvil la ruta entre Briga y Domodossola para poder hacer sus últimas anotaciones y también darse un paseo por el Lago Mayor. Ese mismo domingo18 de septiembre, después de haber regresado de su recorrido y faltando pocos minutos para las siete de la noche, Jorge Chávez, remitió una notificación a los Comisarios de la prueba en los términos siguientes:

“Señores Comisarios: Tengo la intención de partir mañana, Lunes, para la Travesía de los Alpes, a las seis horas de la mañana. Firmado, Chávez.”

nota

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